3 de marzo de 2015

Fotografía: "La torería de Salvador Cortés"

Torería, solvencia, pundonor y madurez fueron las claves de la actuación en solitario de Salvador Cortés el Día de Andalucía en Écija. El diestro sevillano apostó por la recuperación de una fecha que había sido tradicionalmente clave en el calendario taurino andaluz y que Écija había perdido desde hacía seis años. No lo hizo de cualquier manera: se encerró con seis toros, de distintos encastes (incluidas ganaderías consideradas "duras") y salió a hombros después de entretenerse en cortar seis orejas.

El triunfo comenzó antes de romperse el paseíllo, con las más de dos mil personas que acudieron a la plaza. Siguió con el espectacular vestido goyesco de Cortés, diseñado por su esposa, Sofía Rivera, y el capote de paseo, pintado por el artista ayamontino Álex Rodríguez. Y cuando el primer toro de la tarde, de Parladé, salió al ruedo, siguieron sucediéndose los motivos para el espectáculo: un recibo capotero de buen trazo, una faena firme y una estocada efectiva que precedió a la primera oreja. 
El segundo, de Partido de Resina, apenas dio opciones al torero, que, no obstante, lo intentó sin miramientos. Lo mejor empezaría con el tercero, un noble ejemplar de Luis Albarrán al que Cortés recibió con una larga cambiada a portagayola y un vibrante saludo capotero. Puso banderillas con lucimiento y brindó a Espartaco una faena en la que los derechazos surgieron con temple y largura. Una serie de bernardinas dio paso a una gran estocada como rúbrica de una faena premiada con dos orejas.

De Victorino Martín era el cuarto, que hizo salir el toreo más técnico de Salvador Cortés. Sus embestidas, nada claras, tuvieron ante sí la firmeza del torero, que dio su máxima dimensión al natural en una faena premiada con otra oreja. Idéntico trofeo recibiría del quinto, un buen toro de Javier Molina al que Cortés recibió a portagayola y toreó a placer, con mano baja, mando y, al mismo tiempo, suavidad. Remató su labor con un pinchazo en todo lo alto y una estocada que de nuevo hicieron que el público agitase sus pañuelos y el diestro pasease otra oreja.

El sexto, de Los Recitales, resultó algo distraído pero ante él firmó Cortés un ceñido quite por chicuelinas y una faena en la que estuvo por encima del ejemplar, al que cortó una oreja.

Para rematar la tarde el diestro regaló el sobrero, también de Los Recitales, que no le dio opciones para lucirse pero sí para demostrar su firmeza, su madurez como torero y sus ganas y potencial para estar en todas las grandes ferias.