18 de julio de 2014

Origen y evolución del Toro de Lidia



Francisco y Antonio Campos

Este mes nos adentramos en el origen del toro de lidia,  un tipo de ganado bovino  seleccionado y criado especialmente para producir toros bravos, lo que comúnmente se conoce como ganado bravo. La diferencia con el ganado manso que este está más bien destinado al consumo humano y el bravo está diseñado para atacar; sus peculiaridades son morrillo ancho, buena cornamenta y cuello poderoso.

El origen del toro de lidia tuvo lugar en España, país por excelencia símbolo de la fiesta taurina. Las ganaderías españolas tienen su inicio en el siglo XVI,  provienen de las fiestas que se celebraba en los eventos religiosos y monárquicos. 

La raza de toros bravos solo existe en la Península Ibérica, en el sur de Francia y en aquello países de latinoamericanos donde se exportaron desde aquí.

En España, el toro cuyo origen  toro se remonta hasta el plioceno inferior, vivió en estado semisalvaje hasta el siglo XVII. El toro actual, es el resultado del trabajo de selección efectuado desde principios del siglo XVIII por los ganaderos de distintas regiones españolas, mediante la prueba de la tienta. En ellas se elige para su reproducción ejemplares en los que concurran determinadas características, aquellas que permitieran el ejercicio de la lidia que puede definirse como la sucesión de suertes que se ejecutan en las corridas de toros desde que el toro sale al ruedo hasta que es arrastrado por las mulillas. Estas características han variado tanto a lo largo de los siglos como el toreo mismo, manteniéndose como sostén del mismo un único denominador común: la bravura del toro. Cinco son las castas fundamentales en las cuales tienen raíz las demás. Jorge Laverón las recogió en su libro “Historia del Toreo”; Jijona, Cabrera, Vazqueña, Vistahermosa, Navarra. La casta corresponde a la constitución orgánica, estructura y funcionalidad de cada toro y comprende todos los factores hereditarios de los ascendientes.  Ascendencia o linaje; se usa también referido a los irracionales. Casta navarra. Los toros navarros, hoy inexistentes como tales, fueron toros de sierra, pequeños de tamaño, pero de temperamento tan bronco y casta tan señalada que suplían su falta de trapío con una portentosa acometividad y bravura. 

Casta jijona. Reconocible por sus muchos ejemplares de pelo colorao. Todavía hoy se denomina a los animales de este pelaje como toros jijones. 

Casta castellana o morucha-castellana, de toros grandes, hermosos y muy duros de lidiar. Casta andaluza. De gran alzada, cuerpo largo y agalgado, con defensas muy desarrolladas, de la que proceden, entre otros, los ejemplares de Miura. 

Casta vazqueña. Fundada hacia 1780 por don Gregorio Vázquez reuniendo los mejores ejemplares de ganaderías castellanas y andaluzas. Adquirida por el rey Fernando VII y, después, por el duque de Veragua, en cuyas manos cobró fama imperecedera. 

Casta Vistahermosa. Fundada por el conde del mismo nombre en 1772 es, como hemos dicho, la estirpe de la que proceden la mayoría de las reses que se lidian en la actualidad.

“No puede comprender bien la historia de España quien no haya construido, con rigurosa construcción, la historia de las corridas de toros”. José Ortega Y Gasset