18 de julio de 2014

Informe: "Guardián". Protección de datos personales

Eduardo Izquierdo/Presidente de Addepi

A cualquiera de nosotros le puede ocurrir: llamadas a horas intempestivas de vendedores automatizados, ordenadores, créditos denegados, no se sabe por que, aparecemos en listados secretos, recibos de servicios no contratados, fotos nuestras en redes sociales, que no autorizamos. ¿Nos suena, verdad? La desazón e impotencia con la que nos enfrentamos a estos hechos es común. 

Permítanme que me presente, soy Eduardo Izquierdo y formo parte de una asociación cuyo fin es difundir la Ley, que nos puede amparar en estos y otros casos de la misma índole. No pretendo meter miedo, pero esto que les voy a contar esta sucediendo: a raíz de la informática y las tecnologías que se están desarrollando a velocidades exponenciales, los ciudadanos nos vemos desbordados por la falta de privacidad. Cámaras de vídeo vigilancia, sistemas de localización de nuestra posición, programas de reconocimiento facial y nuestra propia actividad en Internet, son actualmente herramientas que se utilizan para controlarnos.

No sabrán, quizás de la propiedad, que sobre nuestros datos nos reconoce la legislación, pero seguro que si que sienten, que están siendo observados en casi todo momento. Les haré una comparativa: si su pareja le investiga el móvil,  seguro que se sentirían coartados en su uso; pues bien, sepan que en todo momento le están investigando. No es difícil de imaginar, la capacidad que tienen los grandes ordenadores actuales para procesar todo el rastro de nuestras actividades, de forma que se puede saber, precisamente por que “intentamos” hacer lo que nos gusta, nuestra forma de pensar, la información es poder, y en consecuencia actúan para  dominarnos en múltiples aspectos. 

A Miguel Carcaño, celebre asesino confeso de Marta del Castilla, no hace mucho le han aplicado un aparato que pretende saber lo que piensa directamente. Seguro que este artilugio vale una fortuna, pues bien, con un sistema similar, ya están comercializando en USA un dispositivo, que guía cualquier otro, solo con el pensamiento, ¡Que bueno! sólo tengo que pensar y entonces el electrodoméstico, ordenador, o incluso el coche lo puedo manejar y por supuesto no hará falta hablar para comunicarse por teléfono.

Vale, pero el dichoso dispositivo actúa leyendo tus pensamientos, de hecho el dispositivo tiene que aprender como piensas y aquí viene lo grave, ¡se conecta a Internet! Y “sube tus pensamientos”. Vaya, no quiero ni imaginarlo, y menos si el precio ronda los 50 dólares. ¿Cuántos aparatitos de esos cuyo nombre aún no han decidido, se venderán en el mundo?. Si hasta ahora se ha dicho: ¡no subas fotos a Facebook!, que no quieras que se vean. ¿Qué diremos a partir de ahora? ¿No pienses?

Puede parecer que me he desviado del tema, pero no. Si exigimos que todas las empresas y administraciones traten nuestros datos de forma confidencial, podremos disfrutar de los beneficios de la tecnología con menos riesgo de perder toda nuestra intimidad, de lo contrario, en un futuro inmediato no podremos ni disfrutar de nuestro Yo más íntimo.