18 de julio de 2014

Economía y Empresa: Low-Cost

Daniel Fernández-Avenger
Economista
EMEA Controller (Varsovia, Polonia)
Desde 2008, España viene sufriendo una de las crisis económicas mas duras y prolongadas que se conocen. Es por ello que, desde todos los sectores económicos y sociales, se han ido tomando diferentes medidas, en tanto que situaciones diferentes requieren medidas diferentes. Me llama ampliamente la atención el denominado modelo empresarial “Low-cost”. 

Si bien es cierto que en estos años su crecimiento está siendo enorme, me pregunto que ocurrirá en un futuro no tan lejano. La coyuntura actual, caracterizada por una fuerte reducción de los niveles de consumo, exige una reducción de los precios de los bienes y servicios que deseamos consumir, y que los productores desean vender. Se cumple por un lado, la ley de la oferta y la demanda. Por otro lado, las empresas consiguen ser mas eficientes, para poder así reducir los precios, ¿pero a que coste? Debemos cuestionarnos si realmente la reducción de costes empresariales esta basada en una mayor eficiencia empresarial. ¿La búsqueda de una mayor eficiencia puede estar dando lugar a un mayor desempleo? En tanto que mayor desempleo implica menor consumo y menor recaudación fiscal, puede que la economía española no pare de “recibir golpes por todos lados”, como comentaba un compañero italiano en la tertulia semanal. Una vez mas, el tándem Economía y Empresa vuelve a aparecer.
El modelo empresarial “Low-cost” está en alza, y no es necesario citar nombres. Pero, ¿qué ocurrirá a medio y largo plazo, cuando la coyuntura sea otra bien distinta? El consumidor, al disponer de una mayor renta y, por tanto, capacidad de consumo, tiende a cambiar sus pautas de consumo, destacando aquellos bienes y servicios cuyo precio es reducido y/o la calidad del mismo es escasa.

Me preocupa el auge desmedido de las empresas basadas en el modelo “Low-cost”. Si bien es alentador que en estos tiempo hayan surgido o bien se hayan reestructurado para poder reducir el precio de sus bienes y/o servicios, me preocupa la posible incapacidad para volver a un modelo productivo basado en el valor añadido, en mayor calidad y, por tanto, en un mayor precio.

¿Quedará la Economía española caracterizada por un modelo al mas puro estilo de China? A corto plazo los efectos están siendo altamente positivos, alentando el consumo y generando puestos de trabajo, pero a medio y largo plazo es capital que nuestro tejido empresarial sepa readaptarse a los nuevos requerimientos de consumo, basados en un mayor valor añadido y en altos niveles de calidad. En caso contrario, habremos dado un paso atrás, y eso no se debe permitir. La búsqueda del crecimiento, de la competitividad y no solo basado en precios, debe ser una máxima para el tejido empresarial español.

Esta serie de reflexiones va dirigida a la clase empresarial, aquellos sobre quienes recae una enorme responsabilidad con la sociedad, generando puestos de trabajo y sentando con ello las bases para una prosperidad futura, para las generaciones que nos continuaran. Ahora toca reflexionar, y después actuar.