18 de julio de 2014

De Barcelona a La Coruña. "Y dos kilos más de vuelta..."


Francisco López Arteaga
Arquitecto Técnico
Perito Forense
Perito Tasador Judicial

Volamos de Barcelona a La Coruña sobre las 18:00 del sábado y como nos habían robado un día había que darse mucha prisa puesto que el lunes a las 7:00 de la mañana regresábamos a Sevilla. 

Dicho y hecho, ducha rápida y a la calle, siguiendo las recomendaciones de nuestro amigo Fran Prieto, asturiano afincado en Galicia con muy buen pico, fuimos al restaurante Lois. Cena más que perfecta, comimos berberechos, mejillones, calamares y de postre pedimos queso de tetilla con membrillo. No probamos ni la centolla ni las nécoras de la ría puesto que era periodo de veda.

El domingo por la mañana nos lo tomamos muy tranquilo, paseíto por la playa de Riazor y caminata muy agradable, haciendo escala en el acuario, hasta llegar a la Torre de Hércules,  y Faro de La Coruña, que es del siglo I con sus 57 metros de altura.  Tiene el privilegio de ser el único faro romano y el más antiguo en funcionamiento del mundo. Es el tercer faro en altura de España, por detrás del Faro de Maspalomas (60 m.), y del Faro de Chipiona (62 m.). El 27 de junio de 2009 fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
Llegó la hora del almuerzo y había que probar el pulpo que por lo visto lo hacen bastante rico por esas tierras. Antes de ello, pasamos a tomar una tapa por Abica Tapas Bar, donde se tapea en plena marina, el sitio más bonito de La Coruña con sus galerías blancas y sus barcos de pesca. Posteriormente, fuimos a la PULPERÍA MELIDE, lo nombro en mayúsculas, porque después de haber probado el pulpo a feira o a la gallega en Mugardos, O Carballiño, que lo hacen fantásticamente bien, tengo que decir que en Melide ya no puede está más rico. Pedimos unos pimientos de Padrón antes de que llegaran nuestras dos raciones de pulpo con sus correspondientes cachelos. 

Después de haber pasado la tarde en la playa de Riazor, duchita y a cenar. Fuimos a cenar al Mesón Agustín, donde te ponen productos de mar de máxima calidad. Nos decantamos por probar las almejas, los percebes, que estaban muy bien de precio y eran de mucha calidad, con el pico con verdina y la base naranja. Para finalizar una nécora gratinada que estaba “pa chillarle”. 

Teníamos una espinita clavada por no haber probado la tortilla de Betanzos, así que decidimos sustituir el hueco para el postre por una tortilla en el restaurante “La Penela”, situada en la plaza de María Pita. Los camareros se quedaron asombrados cuando les dijimos que ya habíamos cenado y que solo queríamos una simple tortilla de postre que estaba riquísima. 

Para bajar esa cena fuimos a tomar un digestivo a un café-pub-terraza llamado Dux, sitio espectacular por su decoración y por las maravillosas vistas al mar.