5 de abril de 2014

Arte Sacro: El Cristo de la Clemencia

Jaime Sánchez
Informador Cofrade

Creo que para inaugurar mi apartado en este magazine, que mejor que hablar de una de las obras cumbres de Juan Martínez Montañés, el Santísimo Cristo de la Clemencia o de los Cálices. 

Quizás no sea tan conocido como el Señor de Pasión, obra de la misma autoría, pero este crucificado que reside entre las paredes del primer templo de la ciudad de Sevilla, es una de las obras cumbres del barroco sevillano.

Juan Martínez Montañés nacido en Alcalá la Real en 1568 y fallecido en Sevilla en 1649, es uno de los máximos exponentes de la imaginería barroca sevillana del s. XVII. Además     de     la   obra   ya   mencionada,  también son importantes en su curriculum otras obras como el retablo de la Iglesia de Santiponce y la Inmaculada Concepción de la Catedral de Sevilla.

Además     de     la   obra   ya   mencionada,  también son importantes en su curriculum otras obras como el retablo de la Iglesia de Santiponce y la Inmaculada Concepción de la Catedral de Sevilla.

Entrando ya en materia, la efigie del Cristo de la Clemencia fue un encargo del Arcediano de Carmona, Mateo Vázquez de Leca; el cual quería un crucificado para su oratorio particular. Además, Vázquez de Leca quiso ir más allá con el encargo, ya que pidió al imaginero alcalaíno, una imagen viva y que invitara a la oración. 

El Cristo de la Clemencia, obra manierista ejecutada en 1606, está tallado en cedro por Martínez Montañes y policromado al óleo en tonos mates por Francisco de Pacheco, siendo sus dimensiones sin cruz de 1,90 de estatura. 

La imagen crucificada y aún viva de Cristo, se encuentra sujeta al madero por cuatro clavos, uno en cada mano y en cada pie; aunque la pierna derecha se cruza a modo de crucificado de tres clavos. La cabeza coronada de espinas se encuentra inclinada hacia su hombro derecho; con la mirada en actitud de escucha y la boca entreabierta. 

La sangre se limita a las llagas de sus extremidades  y a  una  herida  que  brota  desde  la cabeza y recorre el pecho del crucificado. En cuanto a la llaga del costado, no aparece en la imagen, ya que Cristo está vivo. 

Descendiendo poco a poco, como si de un barrido de cámara se tratara; llegamos al paño de pureza, el cual crea un juego de luces y sombras con sus pequeños pliegues. 

Sobre la composición anatómica general de la imagen, la cual es perfecta, muestra una comedida tensión muscular, expresando el dolor de forma contenida y serena. 

Saliéndonos de la minuciosa descripción artística de la imagen y entrando en el terreno cofrade, la imagen del Santísimo Cristo de la Clemencia nunca perteneció a ninguna hermandad, saliendo solo en dos ocasiones por las calles de Sevilla. 

La primera de ellas fue en 1920, año en el que se celebró una procesión magna en la tarde Sábado Santo, y en la cual participó la imagen procesionando sobre el paso de Santa Justa y Rufina;  portando potencias sobre su cabeza. 

La segunda y última ocasión para ver la imagen crucificada en la calle fue en 1952, con motivo de la celebración de las Santas Misiones. Esta vez, la imagen tal y como fue concebida por Martínez Montañés, procesionó sobre el paso del Cristo del Calvario en la tarde del 19 de marzo del mencionado año.