6 de abril de 2014

Gastronomía: Bilbao, de una ciudad industrial a una ciudad de servicios y cultura

Fran López Arteaga
Arquitecto Técnico

He visitado la ciudad de Bilbao en varias ocasiones y no me canso…. Como cansarse de una ciudad limpia como ninguna, moderna, “europea de verdad”, una ciudad en la que es una gozada perderse por su casco viejo con sus siete calles, visitar su Mercado de la Ribera que es el mayor mercado cubierto de Europa, una ciudad en la que puedes encontrarte obras de Norman Foster (Metro Bilbao), Rafael Moneo (Biblioteca para la Universidad de Deusto), Álvaro Siza (Paraninfo de la Universidad de

l País Vasco), Santiago Calatrava (el puente resbaladizo “Zubizuri”), Frank Gehry (Museo Guggenheim)…., “una ciudad en la que tampoco se come del todo mal”.

Os cuento mi última “bilbainada” (escapada a Bilbao en la que paso una o dos noches), en la que disfruté más que nunca, supongo que por la inmejorable compañía. Llegamos un viernes por la noche, dejamos las maletas en el hotel Sercotel Coliseo Bilbao, muy recomendable por su relación calidad-precio y por su céntrica ubicación. Fuimos a dar un largo y agradable paseo desde el Museo Guggenheim, por la ría del Nervión, hasta el casco viejo para abrir el apetito e irnos de pintxos, me encantan muchos bares como el Irrintzi, el Globo, Xukela...,  pero el que más me gusta del Casco Viejo es el Gure Toki.

Al siguiente día teníamos programado salir de Bilbao y visitar algún pueblo cercano con encanto. Entre Bakio y Bermeo, en la costa vizcaína, se encuentra la ermita de San Juan de Gaztelugatxe, construida encima de un pequeño islote en el mar Cantábrico y que se accede por  unas escaleras con 237 escalones, solo puedo decir que es de los paisajes más bellos que he visto en mi vida, un sitio que enamora de verdad.

Por la tarde de vuelta a Bilbao pasamos por Getxo, por su Puente Colgante que une las dos márgenes de la
ría del Nervión, desde el que nos dimos un buen paseo por la ría, hasta portu Zaharra donde tomamos unos pintxos en el bar Arantzale que nos encanta.

Ya por la noche había que reponer fuerzas, así que reservamos en el restaurante casa Rufo de Bilbao, en esta casa te atiende José Luis, dueño del Restaurante, al que le encanta también hacer de vez en cuando una “Sevillanada”. Todo muy bueno pero sobre todo la chuleta y un salmón Ahumado de la empresa del hijo de José Luis, “Keia”. Algunos de sus adictos son Amancio Ortega, Martín Berasategui o David de Jorge (no me extraña).

Espero que os haya gustado mi última “bilbainada”, gracias por su atención.