6 de abril de 2014

Cultura: “El andar en tierras y comunicar con diversas gentes hace a los hombres discretos”, dijo Cervantes

Juan Manuel Santaella 
Artista plástico y Arquitecto Escola Tècnica Superior d` Arquitectura de Barcelona (UPC) 

Lo encontré paseando por Berlín, grabado en el suelo junto a otras frases célebres de “diversas gentes” y de “diversas tierras”. Me quedé impactado cuando lo leí: fué como un flechazo directo a mi conciencia. Desde entonces lo guardo y lo llevo en mi subconsciente y de vez en cuando revive para protegerme frente a oradores indiscretos y presuntos sabios, y de año en año lo planto en la conversación cuando está nublado, cuando está lloviendo o cuando llega el azahar. 

Me encanta la discreción de la propia frase, la sencillez y la fuerza que tiene. Es como si el premio al final del camino, el que se hace al andar, fuera la discreción. Pero al mismo tiempo me plantea algunas preguntas, lo que la hace aún más interesante, porque para mí el arte es más verdadero cuando lanza preguntas abiertas a la libre interpretación. 

No sé si se refiere a una “discreción” en cuanto a la apariencia o en cuanto al juicio crítico; El “andar en tierras”, lo asocio al viajar o vivir en diferentes territorios, pero a lo mejor se refiere al explorar nuevos terrenos del conocimiento; Y el “comunicar con diversas gentes” lo interpreto como el expresarse más allá de tu grupo social o el relacionarse no siempre con un mismo ghetto o una misma élite, sino con diferentes razas, etnias o creencias, con diferentes pensamientos y sabidurías. 

Todo ello me enriquece y me hace tener una percepción mucho más amplia y abierta sobre las cosas, porque hay tantas opiniones y creencias como personas. Todo ello me hace dudar de todo y corroborar que no existe una verdad absoluta. Y que quienes la defienden están ciegos, o mienten, porque la única verdad es que todo es relativo. Y al final, todo ello me hace ser prudente, excepto cuando la censura me lo impide. 

La cultura avanza discreta, amansando al salvaje pero también haciéndolo indominable. Un pueblo culto es un pueblo difícil de engañar, de manipular. Por eso muchas formas de poder han censurado la cultura, o la han administrado con cuentagotas bajo un solo medio de comunicación: una única biblia del conocimiento, una única verdad posible.

 Ahora, al fin, gracias a una revolución llamada Internet, se diversifican lo canales de información hasta el infinito: Cualquiera puede definir un concepto o expresar su pensar a través de un pequeño blog y difundirlo en un instante a igual escala que los grandes medios, por todo el planeta, y a través de las redes sociales. 

Internet me permite andar en tierras y comunicar con diversas gentes desde mi propia habitación. Puedo crear mis propios juicios explorando nuevos terrenos, bebiendo de diversas fuentes, contrastando mis pensamientos y elegiendo de quien aprender. Yo mismo decido lo que quiero meter en mi cabeza. Hay pocas fronteras y muchas culturas. También hay basura, es cierto, porque aún hay mucho por hacer. Internet es una tábula rasa cuyas riendas nos pertenecen, y un planeta virgen donde todos podemos emprender.

Si “el andar en tierras y comunicar con diversas gentes hace a los hombres discretos”, culturizémosnos nosotros mismos, porque al fin lo podemos hacer.